miércoles, 13 de mayo de 2015

Lo que dijo Sean Penn y lo que dicen que dijo

Tras la inclusión de un nombre de famoso entre los trending topics de la red social Twitter muchas veces están unas declaraciones polémicas de ese personaje público. Así ocurrió ayer por la tarde en los TT de España, entre los que apareció durante largo rato el conocido actor estadounidense Sean Penn. El motivo, a continuación:





El titular de esta noticia sin firma publicada por Bolsamanía omite una parte esencial de las palabras textuales del artista, que en cambio sí se mencionan entre comillas en el cuerpo del artículo:



En resumidas cuentas, Bolsamanía manipuló las palabras de Penn en busca del titular potente. Está claro que poner en boca de un extranjero con renombre que Cataluña no es España vende mucho más que sus auténticas declaraciones. Después, los usuarios de las redes sociales hicieron el resto. Bolsamanía, por el momento, no ha rectificado el titular. 

Lo más curioso de esta historia es que ese y otros medios toman como fuente al diario mexicano El Mañana, y que algunos ni siquiera citan correctamente el nombre de esa publicación, a la que como puede verse en el párrafo mostrado más arriba llaman "La Mañana". Y es curioso porque el intérprete hizo esas declaraciones en una entrevista con El País publicada hace más de una semana

El artículo del periódico madrileño fue reproducido íntegramente varios días después por El Mañana (y con alguna pifia en la edición: vean la pregunta sobre el tema de discusión con Javier Bardem en uno y otro medio). Los diarios en cuestión podrán informarnos sobre si hubo acuerdo entre ellos para la reproducción del texto, aunque eso no importa en la entrada de hoy. 

Lo que sí concierne a este post es denunciar la manipulación perpetrada por Bolsamanía. Y recordar otro detalle: ¿tan saturados de información estamos que algunos prestan más atención a lo que publica, y con retraso, la prensa extranjera?

martes, 12 de mayo de 2015

El cartel o el cártel más peligroso de México

La portada del día de la edición impresa de El País incluye este titular:




El término cartel tiene dos entradas en el DRAE, y en la que concierne al titular analizado, de pronunciación grave o llanala academia de la lengua da libertad para acentuarla. El País se inclina por omitir la tilde sobre la a. Probablemente lo hace justificándose en que el contexto deja claro que se está hablando de una organización criminal y no del cartel -palabra aguda- de una película o una obra teatral

La RAE nos exige acentuar voces como Hawái y Múnich, pero aplica la manga ancha para escribir cartel cuando lo que se está pronunciando es cártel. Precisamente esta palabra viene del alemán -así nos lo recuerda la propia institución-, y qué mejor forma de españolizarla que añadiéndole un acento prosódico que ponga de manifiesto cuál de sus dos sílabas es la tónica

Las normas de acentuación a veces sorprenden por su permisividad para ciertos nombres comunes y su rigor con los nombres propios, en concreto con los topónimos extranjeros. Ámsterdam y Sídney son sólo dos ejemplos de una españolización estricta de nombres foráneos que merece ser objeto de debate. Pero eso requiere una entrada aparte. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Dudas razonables sobre el uso del prefijo ex-

La RAE explica en sus normas de escritura de los prefijos que estos se escriben siempre soldados a la base a la que afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra. Entre sus ejemplos cita antiadherentecuasidelito, prepago, probritánicosupermodelo vicealcalde. Y también unos cuantos con el prefijo ex-: exjefe, exministro, exnovio, etc. 

Añade la academia de la lengua que se unen con guion (eso de guión sin tilde da para otra discusión) a la palabra base cuando esta comienza por mayúscula, y cita como muestra pos-Gorbachov y pro-Obama. La razón del guión es evitar la anomalía que supone, en nuestro sistema ortográfico, que aparezca una mayúscula en posición interior de la palabra. De esto último se deduce que este titular finaliza con una falta de ortografía: 



Y en el siguiente caso, aunque el prefijo no preceda a una mayúscula, son ganas de rizar el rizo adosarlo a la palabra:

En este blog ya se opinó hace tiempo que habría que relajar un poco las normas, puesto que su seguimiento estricto puede dar lugar a confusión. Y como ejemplo se mencionó el de la palabra expreso, que puede ser un correo extraordinario pero, aplicando a rajatabla las normas de la RAE, eso se puede confundir con alguien que estuvo en prisión. Y a veces no hay contexto que valga

Otra duda razonable sobre la unión a toda costa del prefijo y el término al que precede puede verse a continuación



Cuando se habla de los militantes del Partido Popular es corriente referirse a ellos con la forma abreviada populares. La palabra se escribe en cursiva cuando va en el cuerpo del artículo y entre comillas finas en los titulares. Pero, si se habla de algún exmilitante del PP, ¿qué hacemos con ese prefijo que la RAE nos obliga a adherir? ¿Escribiremos expopular? ¿O expopular? En ocasiones, las normas dan quebraderos de cabeza que es mejor evitar. Y aquí está la forma de saltarse el reglamento para escribir bien las cosas:




domingo, 26 de abril de 2015

'Caso shaolín': homicidio + alevosía = asesinato

Y homicidio + ensañamiento = asesinato. Y homicidio + precio / recompensa / promesa = asesinato. Así lo establece el artículo 139 del vigente Código Penal. La alevosía es una circunstancia agravante que convierte un homicidio en asesinato. Esto ya se explicó en su día en este blog, y con la misma frase, con motivo de otro crimen que conmocionó a la sociedad española.

El titular a continuación, visible en la web de RTVE, es incorrecto:



La alevosía no es algo que complemente a un asesinato -a eso suena el titular analizado-, sino algo que da a la muerte violenta de una persona la categoría -aún más execrable- de asesinato. Matar a alguien con ensañamiento -por ejemplo, asestándole decenas de puñaladas- también es un asesinato, y lo mismo ocurre cuando el crimen se comete a cambio de dinero o cualquier tipo de recompensa. Eso dice el actual artículo 139. 

La Ley Orgánica 1/2015, que modifica el Código Penal y entrará en vigor el próximo 1 de julio, añade al 139 otra circunstancia agravante: también será reo de asesinato el que matare a otro "para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra" (ver página 54 del siguiente enlace). 

A estas alturas, habrá quedado claro que un homicidio es menos grave que un asesinato. ¿Algún ejemplo de homicidio? Que alguien mate a otro sin haberlo premeditado, como puede ocurrir en una pelea en la que a uno de los contendientes se le vaya la mano. Ahí no hay alevosía, ni ensañamiento ni ninguna otra de las circunstancias del artículo 139.

En el juicio al falso monje shaolín, quien mató a dos mujeres en Bilbao en 2013, el portavoz del jurado dijo textualmente (ver vídeo de RTVE): "Se le ha declarado culpable al acusado... técnicamente estaríamos hablando de dos delitos de asesinato con alevosía, mientras que no se ha considerado acreditado que hubiera obrado con ensañamiento en el segundo de los asesinatos". 

El artículo 8 de la vigente Ley del Tribunal del Jurado establece los requisitos para que un ciudadano pueda ser jurado. Se resumen en que hay que ser español, mayor de edad, estar en pleno ejercicio de sus derechos políticos, saber leer y escribir, ser vecino del lugar donde se cometió el delito y no estar impedido física, psíquica o sensorialmente para el desempeño de la función de jurado. 

La verdad, no son unas condiciones muy exigentes. No estaría de más que los jurados, al menos algunos de ellos, tuvieran unos conocimientos básicos de Derecho (el "delito de asesinato con alevosía" no existe; lo que existe es el delito de asesinato), y tampoco vendría mal una mejor expresión oral. Lo que el portavoz del jurado debió decir fue algo como esto: Declaramos al acusado culpable de dos delitos de asesinato. Estimamos que obró con alevosía para matar a sus víctimas, pero no consideramos acreditado que actuara con ensañamiento en el segundo de los crímenes

Cuando se juzga a quien haya matado a seres humanos es importante determinar si aparte de alevosía hubo ensañamiento, pues a más circunstancias agravantes, mayor pena para el autor del delito. Por eso hay titulares que destacan la decisión del jurado de no ver ensañamiento en la conducta del acusado. 

Valga que lo de "asesinato con alevosía" son palabras textuales del portavoz del jurado, pero la prensa tiene el deber de informar correctamente. Y si se limita a reproducir una frase errónea, sólo estará contribuyendo a que los lectores aprendan mal las cosasPor ello, en alguna parte del texto se debería explicar qué es la alevosía y cómo influye en los actos delictivos y en las penas que se les apliquen

Aquí van dos sugerencias para RTVE y para la mayoría de los medios, que no son pocos los que meten la pata:





Y si se prefiere destacar la falta de ensañamiento, valdría esto:


martes, 21 de abril de 2015

La fiscala y los 'periodistos'

La entrada de hoy se debe a este titular del digital El Diario:



Consuelo Madrigal ocupa desde enero de 2015 el cargo de fiscal general del Estado y así se refieren a ella la mayor parte de los medios de ámbito nacional, tanto en papel como en Internet. El Diario, en cambio, se decanta por el aún más femenino "fiscala"

Lo de aún más pretende recalcar que el sustantivo fiscal es un nombre común en cuanto al género, por lo que no resta ni un ápice de feminismo llamar a una mujer la fiscal. El artículo la ya deja claro de qué sexo es la persona aludida. 

Aunque la RAE acepta el término fiscala, suena muy forzado llamar así a las damas que ejercen el ministerio público en los tribunales. Y el caso concreto de la fiscal general no sólo no resulta discriminatorio, sino que además rima, no como el disonante fiscala general

Las terminaciones en -a o en -o suelen indicar el género de que se trate, femenino y masculino respectivamente. Suelen. Porque hay decenas de nombres de género común que acaban en -a: artista, pianista, guitarrista, flautista, novelista, albacea, centrocampista, guardameta, tenista, atleta, ebanista, geodesta, trapecista, cosmopolita, internauta, etc., y los varones que se encuadren en esas categorías no se sienten discriminados por una terminación que puede sonar más femenina que masculina. 

Llamar fiscala a Consuelo Madrigal tiene tanto sentido como llamar periodisto a Matías Prats, astronauto a Pedro Duque, gimnasto a Gervasio Deferr, alpinisto a Juanito Oiarzabal o ajedrecisto a Miguel Illescas: ninguno. Como tampoco lo tiene decir lingüisto a Ignacio Bosque, autor del informe Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, de recomendable lectura.  

Es cierto que el idioma español tiene connotaciones machistas: el significado de expresiones y palabras como hombre público y zorro es positivo, pero ocurre todo lo contrario si se cambia el sexo de la persona aludida. Sin embargo, no se va a combatir de forma más eficaz la discriminación contra la mujer por llamar fiscalas a Consuelo Madrigal y sus compañeras de profesión.