martes, 2 de septiembre de 2014

Gran Guerra, Triple Alianza e Imperios Centrales

Ayer se cumplieron 75 años del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Pero los centenarios pesan más que los tres cuartos de lo mismo, y en 2014 lo que está acaparando mayor atención en cuanto a conmemoraciones es el siglo transcurrido desde el arranque de otro conflicto: el que desde el verano de 1914 enfrentó a Alemania y Austria-Hungría contra la Triple Entente y sus aliados.

Aquella contienda, que décadas más tarde se conocería como la Primera Guerra Mundial, fue consecuencia del cumplimiento hasta las últimas consecuencias de una serie de alianzas militares entre distintos países europeos. Una de ellas era la aludida Triple Entente, compuesta por Francia, Reino Unido y Rusia. Esta última mantenía a su vez compromisos con Serbia, la cual fue atacada por Austria-Hungría, que la acusaba de haber instigado el magnicidio de Sarajevo. A partir de ese momento, entró en juego el sistema de alianzas que acabaría hundiendo el Viejo Continente en un baño de sangre. 

Pero la historia de la Gran Guerra es también -al menos en parte- la historia de un incumplimiento. Frente a la Triple Entente se encontraban alemanes y austrohúngaros, firmantes de la Triple Alianza. Sin embargo, hubo un miembro que terminaría privando a este pacto de la condición de tripartito: Italia. 



La Triple Alianza había sido suscrita en 1882 por germanos, austrohúngaros e italianos con el objetivo de ayudarse mutuamente en caso de que cualquiera de los tres países fuera atacado por un tercero. En el verano del 14, Italia adujo que los imperios alemán y austrohúngaro no fueron agredidos, sino agresores, y por esa razón no se sumó a ellos. Y en 1915, los italianos cambiaban definitivamente de chaqueta apoyando a la Triple Entente y sus aliados. 

En algunos medios se han confundido ciertos conceptos clave de la Gran Guerra. Citaré dos ejemplos relacionados entre sí:

El Confidencial la resume como un conflicto en el que fue derrotada la Triple Alianza, que de acuedo con este diario online estaba formada por los imperios "alemán, otomano y austrohúngaro". 


Según lo ya expuesto, esa idea es falsa, ya que a la Triple Alianza perteneció en su día Italia, pero no los otomanos. Si bien es cierto que éstos se alinearon con los alemanes y los austrohúngaros durante la conflagración, ello no implica que ese bando siguiera denominándose Triple Alianza. En su lugar, esa parte contendiente recibió el nombre de Imperios CentralesY precisamente entre esas potencias centrales sitúa el diario El Mundo a los italianos...



No parece razonable sumarse a los Imperios Centrales cuando se acaba de abandonar la Triple Alianza. Como ya se ha apuntado unos párrafos más arriba, Italia sumó sus fuerzas a las de la Triple Entente. Un bando más conocido como los Aliados


viernes, 15 de agosto de 2014

Un titular para silbar (y no de admiración)

Qué manera tan bochornosa de destrozar un buen titular...


Lauren Bacall no se merecía una falta de ortografía en su despedida. Los lectores de Diario de León -y los de cualquier otro medio- tampoco se las merecen. No pagan para encontrarse algo así mancillando las páginas del periódico. Las patadas al diccionario sólo merecen silbidos, y no precisamente de admiración. 

Aquí queda la secuencia de Tener y no tener que inspiró el titular, pero no la metedura de pata de quien lo editó. Humphrey Bogart nunca habría llamado a su mujer silbando con v de vergüenza. 

lunes, 7 de julio de 2014

El expreso del IRA y los delitos contra el narcotráfico

Algunas decisiones de la RAE han generado controversias, y entre ellas destaca la guerra por la acentuación del adverbio sólo, en la que la propia academia reconoció su derrota. Otras, como pegar con cola el prefijo ex a todo sustantivo que nos encontremos por ahí, están teniendo más o menos éxito.
 
La RAE, a través del Diccionario Panhispánico de Dudas, obliga a utilizar tildes cuando su omisión provoque ambigüedades, y en su web pueden contemplarse ejemplos claros. Sin embargo, la adhesión de ex a ciertos nombres puede causar algún que otro equívoco frente al que no hay solución prevista. Así ocurre cuando se coloca junto al término preso, que forma una palabra con pleno significado y muy diferente al que se le pretende dar: expreso.
 
Ayer leí en la edición impresa del diario ABC una entrevista con el escritor Anthony McIntyre, quien pasó 18 años en la prisión norirlandesa de Long Kesh por un asesinato cometido en el transcurso del conflicto del Ulster. El periódico le presenta como "historiador y expreso del IRA". Es evidente que en este caso se refiere a un hombre que militó en una organización terrorista y que fue encarcelado por ello. Pero ¿qué ocurriría si se hubiese escrito por ejemplo el expreso del IRA llega a Belfast?

El lector de prensa no tiene por qué conocer todos los entresijos de la situación en Irlanda del Norte. Si alguien lee la última frase del párrafo anterior podría pensar que un tren repleto de armas para los republicanos acaba de arribar a la capital del Ulster. ¿Por qué no? Por ello, quizá no sería mala idea que la RAE permitiera separar el prefijo del nombre. Al menos en este caso.
 
En el mismo número de ABC me topé con una expresión que no requiere ninguna consulta a la RAE, sino al sentido común. En otra entrevista, ésta con el community manager de la Policía Nacional, la redactora puso en boca del entrevistado la siguiente oración: "Solo en delitos contra el narcotráfico ya hemos detenido a 420 personas".
 
Desconozco si son palabras textuales o si fue un error de la periodista al transcribir sus anotaciones y/o grabaciones, pero esa expresión es incorrecta y no debió haberse publicado. El narcotráfico es un acto delictivo, luego no puede hablarse de delitos contra el mismo. Por lo tanto, es necesario cambiar la preposición y escribir que las 420 personas arrestadas que menciona el estratega de la Policía en las redes sociales cometieron delitos de narcotráfico.
 
 

martes, 18 de marzo de 2014

Crimea y la obsesión de 'La Razón' con Artur Mas

¿Seguro que la Unión Europea adoptaría esta medida? ¿Seguro?

 

La Razón lo tiene clarísimo. En cambio, el resto de los medios españoles con mayor difusión -y hay ejemplos de todos los colores- no se inventan protagonistas. La noticia está en Crimea, en Bruselas o incluso en Moscú, pero nunca en Artur Mas: