miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cuba y Estados Unidos restablecen relaciones diplomáticas (sin redundancias)

Desde hace un buen rato en la portada de elmundo.es:


Lo del titular no deja de ser una errata -demasiado visible, eso sí-, pero no lo es eso de "volverá a restablecer". ¿A qué viene tanta redundancia? ¿Es que Cuba y Estados Unidos han roto y retomado sus relaciones diplomáticas varias veces?

No hay tiempo ni ganas de repasar la historia de las relaciones cubano-norteamericanas en el siglo y pico que el país caribeño lleva como Estado independiente. Lo que sí está claro es que sus ambos países se daban la espalda desde que en los primeros días de 1961 el entonces presidente estadounidense, Dwight Eisenhower, rompió relaciones con el gobierno revolucionario de Fidel Castro

Hoy se ha hecho público que Raúl Castro, hermano y sucesor de Fidel, y Barack Obama, actual inquilino de la Casa Blanca, han decidido -con mediación del Papa Francisco- restablecer las relaciones diplomáticas entre las dos naciones. Lo de volver a restablecer es un rodeo de lo más innecesario. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Quién es el presidente Abbott?

Ahora mismo podemos leer este titular en la portada de elmundo.es:


Y el lector se preguntará quién es el presidente Abbott. 
Las declaraciones entrecomilladas que acompañan al titular no ayudan mucho a aclarar su identidad. Si el destinatario de las amenazas del menor australiano enrolado en el Estado Islámico (EI o IS si se opta por sus siglas en inglés) es el presidente Abbott, habría que contar quién es. Con todo el respeto para ese político, no es tan conocido como el inquilino de la Casa Blanca -Barack Obama- ni la del Palacio de Buckingham -la reina Isabel de Gran Bretaña e Irlanda del Norte- aunque comparta con estos dos la condición de objetivo del EI. 

Quien ha elegido el titular da por entendido que Tony Abbott es australiano al hablar de un joven terrorista de esa nacionalidad que apunta contra él. Hasta ahí, todo correcto. Sin embargo, Abbott no es presidente de Australia, pues ese cargo no existe

Australia es un Estado independiente, pero no una república. La forma de gobierno de ese país es la monarquía, y quien lleva la corona es la ya aludida Isabel II. Hoy lo que toca no es recordar los lazos que unen a Australia con el Reino Unido, sino aclarar quién ejerce las funciones de gobierno en ese país oceánico. Y ese puesto no es del de presidente, sino el de primer ministro

Por ello, el titular no es válido. Podría solucionarse sustituyendo "presidente Abbott" por "primer ministro". En la entradilla o sumario se debería explicar que son amenazas al jefe del Gobierno de Australia. También habría que incluir las advertencias a la Casa Blanca. Para mencionar el Palacio de Buckingham, hay que reconocer que no quedaría suficiente espacio. 

martes, 21 de octubre de 2014

'El País' olvida un doblete de Bernard Hinault

La web de El País publicó ayer un texto sobre los límites que el cuerpo humano puede alcanzar en el ciclismo profesional. En este agotador deporte son tres las carreras principales del calendario: Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España, enumeradas por su orden actual de celebración durante el año. A lo largo de la historia, ningún corredor ha podido ganar las tres en un mismo curso. 

Y es natural, porque ganar una competición de tres semanas sobre la bicicleta es de por sí algo memorable. Proclamarse campeón de otra grande dentro de un mismo año es un acto heroico. Pero competir por la victoria en Giro, Tour y Vuelta en una sola temporada sería algo sobrenatural. Esto es lo que dan a entender los médicos y fisiólogos consultados por El País

En el artículo se citan los nombres de algunas leyendas del ciclismo, en concreto de quienes fueron capaces de triunfar en dos grandes en un solo año. No pueden faltar en esa lista los míticos Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Eddy Merckx o Bernard Hinault, ni por supuesto Miguel Indurain y Alberto Contador, los dos españoles en el grupo de los elegidos. 

Pero en el recuento de ganadores del doblete, hay un olvido importante:

 

El francés Anquetil no fue el único en ganar Vuelta y Tour en la misma campaña, puesto que su compatriota Hinault igualó la gesta en 1978. De hecho, esas dos fueron las primeras grandes en el palmarés de el Caimán, un corredor de carácter que seguramente no esté muy conforme con este lapsus de El País

lunes, 6 de octubre de 2014

Cataluña, 10 horas de ¿independencia?

Hoy se cumplen 80 años de los sucesos revolucionarios de Barcelona, unos hechos de los que tuve noticia por primera vez a los 13 años, cuando estudiaba 8º de EGB, en la asignatura de Sociedad. Durante ese curso, el último de la educación básica, la materia -más conocida como Sociales- era realmente la de Historia, y entre sus temas principales se encontraba el de la II República y la Guerra Civil. 

Hace más de dos décadas de mi primera aproximación a la Revolución de Octubre del 34, una insurrección que puso en jaque al gobierno republicano durante dos semanas y tuvo como focos distintos puntos de la geografía española. El más conflictivo fue el de Asturias, pero hoy sólo vamos a hablar sobre lo ocurrido en Cataluña.

El estallido revolucionario fue la respuesta a la entrada en el gobierno central de tres ministros pertenecientes a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), un partido que, pese a haber sido el más votado en las elecciones generales de 1933, despertaba desconfianza entre sus rivales políticos, que lo consideraban poco o nada comprometido con la República.

Cataluña era entonces la única región de España con gobierno autónomo, con Lluís Companys en la presidencia de la Generalitat. Recuerdo que en el libro de Sociales se relataba la reacción de Companys a la entrada de la CEDA en el gobierno con estas palabras: "Proclamó el Estado catalán dentro de la República federal española". Una república que no existía -según la Constitución de 1931 el Estado republicano era integral, no federal-, pero que el president se empeñó en aludir como el todo al que pertenecía su nuevo Estado catalán. 

Cuando era estudiante -y ahora también-, interpreté la frase del siguiente modo: Companys buscaba romper con el gobierno de España, pero no con España. Por esto me sorprendió leer ayer este párrafo en el diario El Confidencial



El párrafo corresponde a una crónica sobre el libro de reciente publicación Cataluña, 10 horas de independencia, de José García Abad. El título de la obra es muy llamativo, pero el propio autor reconoce en esta entrevista con El Plural que Companys "era muy catalanista pero quería mantener un sitio dentro de España". El artículo de El Confidencial, en cambio, asegura que Cataluña fue declarada "independiente", una declaración que nunca tuvo lugar. 

El blog de Santiago González en la web de El Mundo incluye el texto completo de la alocución de Companys desde el balcón del palacio de la Generalitat hace hoy ocho décadas. Merece la pena leerlo. En ningún momento se menciona la independencia de Cataluña. Y puestos a escoger frases, yo me quedo con estas dos:

Todas las fuerzas auténticamente republicanas de España y los sectores socialistas avanzados, sin distinción ni excepción, se han alzado en armas contra la audaz tentativa fascista.

La Cataluña liberal, democrática, republicana, no puede estar ausente de la protesta que triunfa por todo el país, ni puede silenciar su voz de solidaridad con sus hermanos que en esta tierra hispana luchan hasta morir por la libertad y el derecho.

El redactor -o redactores; el texto de El Confidencial va sin firma- debió de leer muy por encima el libro de García Abad. No sólo por las conclusiones independentistas que saca de los hechos, sino además por el protagonismo que otorga en esa jornada histórica de 1934 a una persona que entonces ya había pasado a mejor vida:




Francesc Macià, primer presidente de la Generalitat durante la II República, había fallecido en 1933, luego no protagonizó nada el 6 de octubre del año siguiente. Y en El Confidencial lo saben

lunes, 15 de septiembre de 2014

Quien pierde aposta se deja ganar, no se deja perder

Hoy toca hablar del Mundial de baloncesto que finalizó ayer. Ahorraré a los aficionados -entre los que me cuento- evocar la debacle protagonizada por los nuestros y me centraré en asuntos relacionados exclusivamente con este blog. Para ello, vamos a recordar una de las noticias del campeonato. Titulares: 








En torneos de este tipo son habituales algunas tramas subterráneas cuyos protagonistas buscan mediante una derrota conseguir beneficios a posteriori. Y en este Mundial, el mayor beneficio para buena parte de los equipos en liza consistía en encontrarse lo más tarde posible con la selección de Estados Unidos. 

No nos engañemos. Australia permitió que Angola le derrotara para evitar un cruce temprano con los temibles norteamericanos. Pero eso es lo de menos en este post. Lo importante es que los australianos no se dejaron perder, sino que se dejaron ganar

Para comprender mejor esta idea, bastará con darle una vuelta a la frase. ¿Qué hizo Australia? Perdió el partido porque dejó que Angola se lo ganaraAustralia dejó ganar a Angola. Australia se dejó ganar por Angola. Dejarse ganar significa perder a propósito, lo que se ajusta a lo ocurrido. Dejarse perder, al menos en el caso que ahora nos ocupa, no quiere decir nada razonable.