lunes, 15 de septiembre de 2014

Quien pierde aposta se deja ganar, no se deja perder

Hoy toca hablar del Mundial de baloncesto que finalizó ayer. Ahorraré a los aficionados -entre los que me cuento- evocar la debacle protagonizada por los nuestros y me centraré en asuntos relacionados exclusivamente con este blog. Para ello, vamos a recordar una de las noticias del campeonato. Titulares: 








En torneos de este tipo son habituales algunas tramas subterráneas cuyos protagonistas buscan mediante una derrota conseguir beneficios a posteriori. Y en este Mundial, el mayor beneficio para buena parte de los equipos en liza consistía en encontrarse lo más tarde posible con la selección de Estados Unidos. 

No nos engañemos. Australia permitió que Angola le derrotara para evitar un cruce temprano con los temibles norteamericanos. Pero eso es lo de menos en este post. Lo importante es que los australianos no se dejaron perder, sino que se dejaron ganar

Para comprender mejor esta idea, bastará con darle una vuelta a la frase. ¿Qué hizo Australia? Perdió el partido porque dejó que Angola se lo ganaraAustralia dejó ganar a Angola. Australia se dejó ganar por Angola. Dejarse ganar significa perder a propósito, lo que se ajusta a lo ocurrido. Dejarse perder, al menos en el caso que ahora nos ocupa, no quiere decir nada razonable. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Gran Guerra, Triple Alianza e Imperios Centrales

Ayer se cumplieron 75 años del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Pero los centenarios pesan más que los tres cuartos de lo mismo, y en 2014 lo que está acaparando mayor atención en cuanto a conmemoraciones es el siglo transcurrido desde el arranque de otro conflicto: el que desde el verano de 1914 enfrentó a Alemania y Austria-Hungría contra la Triple Entente y sus aliados.

Aquella contienda, que décadas más tarde se conocería como la Primera Guerra Mundial, fue consecuencia del cumplimiento hasta las últimas consecuencias de una serie de alianzas militares entre distintos países europeos. Una de ellas era la aludida Triple Entente, compuesta por Francia, Reino Unido y Rusia. Esta última mantenía a su vez compromisos con Serbia, la cual fue atacada por Austria-Hungría, que la acusaba de haber instigado el magnicidio de Sarajevo. A partir de ese momento, entró en juego el sistema de alianzas que acabaría hundiendo el Viejo Continente en un baño de sangre. 

Pero la historia de la Gran Guerra es también -al menos en parte- la historia de un incumplimiento. Frente a la Triple Entente se encontraban alemanes y austrohúngaros, firmantes de la Triple Alianza. Sin embargo, hubo un miembro que terminaría privando a este pacto de la condición de tripartito: Italia. 



La Triple Alianza había sido suscrita en 1882 por germanos, austrohúngaros e italianos con el objetivo de ayudarse mutuamente en caso de que cualquiera de los tres países fuera atacado por un tercero. En el verano del 14, Italia adujo que los imperios alemán y austrohúngaro no fueron agredidos, sino agresores, y por esa razón no se sumó a ellos. Y en 1915, los italianos cambiaban definitivamente de chaqueta apoyando a la Triple Entente y sus aliados. 

En algunos medios se han confundido ciertos conceptos clave de la Gran Guerra. Citaré dos ejemplos relacionados entre sí:

El Confidencial la resume como un conflicto en el que fue derrotada la Triple Alianza, que de acuerdo con este diario online estaba formada por los imperios "alemán, otomano y austrohúngaro". 



Según lo ya expuesto, esa idea es falsa, ya que a la Triple Alianza perteneció en su día Italia, pero no los otomanos. Si bien es cierto que éstos se alinearon con los alemanes y los austrohúngaros durante la conflagración, ello no implica que ese bando siguiera denominándose Triple Alianza. En su lugar, esa parte contendiente recibió el nombre de Imperios CentralesY precisamente entre esas potencias centrales sitúa el diario El Mundo a los italianos...



No parece razonable sumarse a los Imperios Centrales cuando se acaba de abandonar la Triple Alianza. Como ya se ha apuntado unos párrafos más arriba, Italia sumó sus fuerzas a las de la Triple Entente. Un bando más conocido como los Aliados